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martes, 23 de octubre de 2012

Curso de Metafísica - Clase 34 - La Ley del Uno.

Existe un Solo Poder - Una sola Inteligencia y una Sola Sustancia - Dios; la Alquimia Interior es la unión de la materia (Física, Mental y Emocional) y el espíritu (Esencia, Ser Interior o Luz Cósmica) son uno.
El propósito fundamental de la alquimia interior es transmutar la materia en Luz. El hombre es en realidad un rayo de Luz proyectado en la materia. Surge de los reinos de Luz y a ellos retorna después de incontables encarnaciones.
Elección
Así como atraemos la Luz, también atraemos la NO-LUZ, nos abrimos a la Luz y a la oscuridad. Somos los que escogemos y los que ejecutamos. Desde el principio el Ser Interior no debe admitir mentiras ni secretos.
Existen dos tipos definidos de oscuridad, aquella que contiene la Luz y aquella que la rechaza. La primera es un fenómeno de la naturaleza cósmica, la segunda es creada por el hombre. Las mentiras, secretos, engaños y manipulaciones, pertenecen a este tipo de oscuridad.
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LA AUTOENTREGA
La autoentrega o toma de conciencia de nuestra Real Identidad llamada, YO SOY, ha de ser considerada de maneras no presionadas, ni impuesta y de buena voluntad.
El individuo que se entrega conscientemente a su YO REAL o YO SOY ha de comenzar por buscar sentirla como una Presencia Viviente y Real que habita en nosotros, y es más, somos nosotros mismos. Podemos ubicarla en el Corazón, en el ventrículo izquierdo, que es donde se recibe la sangre más pura de los pulmones, para luego desparramarla y que cumpla su función hacia todo el cuerpo.
Comenzaremos por dar el mando a nuestra presencia YO SOY de todas las problemáticas predominantes que vayan surgiendo, de aquí en más le iremos dando progresiva y metódicamente la transmutación de los patrones mentales, hasta ir quitando el mando a estos y que los tome definitivamente nuestro YO SOY. Es decir, se transmutará el mando que en nuestra ignorancia le hayamos dado a nuestra naturaleza inferior, por el mando de nuestra naturaleza REAL o YO SOY. Se comenzará a experimentar que el YO SOY proveerá lo necesario para nuestro Real Desarrollo, en cada Aquí y Ahora, que sea necesario.
Esta autoentrega se transforma en un verdadero acto de FE al Maestro Interno, el SI MISMO REAL.
Este SI MISMO suele ser llamado de diferentes maneras, ya que sean éstas desde una faz teológica y sentir la Presencia de Dios o Chispa Divina, o desde una faz no teológica y sentir el UNO MISMO o IDENTIDAD.
Muchos son los hombres que se le llaman, todos encierran el mismo concepto en su esencia, ellos son YO SOY , el UNO MISMO, el INNOMBRABLE, el INTIMO, el Cristo INTERNO, el ATMAN, el AQUELLO, el CÓSMICO, el TESTIGO, el ABSOLUTO, entre otros dados en distintas filosofías o religiones de ayer y de hoy.
En el trabajo de la Autoentrega el ser se une a su YO REAL, la Chispa se funde en el FUEGO SAGRADO, el Rayo es absorbido por el SOL ESPIRITUAL, el Río se funde en el OCÉANO DIVINO, muchos son los símbolos que se han dado a este proceso de Iniciación Conciente, pero lo importante es traspasar las formas y descubrir las esencias.
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EL MARAVILLOSO NÚMERO SIETE
El número siete simboliza el estado de TOTALIDAD e indica que se ha superado una etapa especial en un momento dado.
Todo en la Creación recorre siete etapas de actividad. Luego viene automáticamente un momento de descanso. El Siete es un punto final que obliga a un reposo para luego comenzar una nueva serie de siete pasos.
Nuestro Sol tiene siete planetas en contorno, porque está regido por el Número Siete, y los científicos pronto descubrirán que todo otro planeta, fuera de los siete originales, no pertenece a nuestro sistema.
Siete son los colores de nuestro prisma.
Siete los sonidos musicales.
Siete los días de nuestra semana.
Siete los Dones del Espíritu Santo.
Siete los meses de gestación par que el ser humano pueda vivir al aire.
Siete son las edades del hombre (7-14-21-28-35-42-49) para lograr su madurez, autoridad y libertad.
Siete son los pasos que recorre toda manifestación desde el momento en que se expresa el deseo, hasta que se hace visible la demostración.
Siete veces el largo de tu cabeza debe tener tu estatura total. Si tienes más - o menos - no eres armonioso.
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LA METÁFORA DEL CAMINANTE
Durante mucho tiempo hemos estado tratando de agarrar las sombras que nosotros mismos proyectábamos, al dar la espalda al Sol. Esas sombras (mente inferior) nos prometían seguir objetivos que, una vez en nuestras manos, no nos daban la Felicidad que prometían.
Más queríamos tomar las sombras de nuestras creaciones mentales, y más agobiante se hacía el camino, pues al alejarnos del Sol, más largas se hacían las sombras. Hasta que un día, agobiados por esa búsqueda de ser "felices", nos sentamos en el camino cansados, sin energías, desilusionados de todo ese andar, sin tener en nuestras manos la anhelada felicidad. Y allí entonces descubrimos que hay un SOL, que ese Sol siempre estuvo y no lo podíamos ver pues estábamos empecinados en creer que las sombras son las portadoras de la Felicidad Real.
Al vislumbrar el SOL comenzamos a sentir un calor que antes no habíamos sentido y ese calorcito insinúa que podría ser la Felicidad que tanto buscábamos. Entonces allí intentamos acercarnos al SOL, pues intuimos que ello es la CLAVE de nuestra Felicidad Real.
Como durante mucho tiempo creíamos que la clave era seguir las sombras, creamos el mal hábito y ese hábito se hizo tan carne en nosotros que, sin darnos cuenta, continuamos siguiendo las sombras y de esa manera nos alejamos del SOL (YO SOY ), que siempre está allí.
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EL PODER TOTAL DE LA LUZ
Los Grandes Seres han dado a ustedes algunas instrucciones muy exquisitas sobre la Luz y del Poder para transmutar todas las apariencias dentro de su Gran Radiación.
La Luz es la emanación o campo de fuerza de energía. Es un Efecto, pero no una Causa: es un producto, pero no el productor; es un solvente, pero no una solución; es Omega, pero no Alfa.
Entendiendo esto, deben darse cuenta que la Luz que atraen para curar condiciones, para que se convierta en Suministro, para traer Paz, debe ser generada por alguna individualización auto-consciente.
Toda Vida auto-consciente, desde la Deidad hasta el individuo, puede, a través de la acción, generar y expandir la Luz. Los Seres Cósmicos y Perfeccionados, en adición a su Servicio Cósmico, son un flujo de Luz continua que entra al Reservorio Cósmico para este Sistema, y puede ser atraída por los individuos para acelerar su liberación de la sombra.
Por lo tanto, ustedes que han aprendido lo que la Luz puede hacer, no deben usar la Luz como si ésta fuera un producto natural, porque es más bien un regalo liberado a través de la energía de otras partes de Dios. Este poderoso Reservorio de Luz anclado alrededor del So es a lo que ustedes se refieren como la Luz Cósmica - significando Universal - y cuando desean una asistencia específica, cuando alcanzan esta Luz Cósmica, reciben un flujo mayor que si se sincronizaran con la Luz de su propio corazón o justamente de un Maestro.
Cuando se dan cuenta que cada ser perfeccionado es una Fuente y Flujo de Luz, y conscientemente atraen esa Luz a través de su propia corriente de vida, se desencadena la acción de la Llama Triple dentro de su corazón, y comienzan a emitir más Luz.
Espero que esta explicación imprimirá sobre ustedes el Poder Total de la Luz de tal forma que a medida que usen este Producto de los Dioses, reconocerán y darán gratitud al Productor también.
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SIGNIFICADO METAFÍSICO DEL FRACASO DEL APOLO 13
EL MALDITO VIAJE NÚMERO 13
ü 21:07 Estalla un tanque de oxígeno en el módulo Odisea
ü 14:46 Estalla una batería del módulo lunar por sobrecarga
ü 02:32 El disco de helio del módulo lunar estalla por sobrecarga; el motor, amenazado
ü 07:14 Desacoplan el módulo de servicio dañado
ü 10:07 Desacoplan el módulo lunar
ü 10:43 El módulo de comando ameriza en el Pacífico
Se cumplen hoy 25 años del lanzamiento de la Misión Apolo 13, el más extraño y dramático de todos los vuelos tripulados a la Luna, signado por los vientos de la superstición y por un número fatídico.
"Era imposible que sucediera lo que sucedió - dijo una vez Glynn Lynney, director de la misión-. Debimos saltear ese número maldito; nunca debió existir una Apolo 13. llegué a pensar que es cierto que uno debe escupir en su zapato derecho antes de calzarse.
La reputación nefasta del número 13 se debe a la leyenda escandinava de Loki, el príncipe del mal, que se presentó sin haber sido invitado a un banquete dispuesto para doce semidioses. Ordenó a Hodur, símbolo de la noche y de la oscuridad, matar a Baldur, hijo del Sol y de la Luz. Hodur lo obedeció y la Tierra se vio envuelta en las tinieblas y sometida a Loki.
Trece comensales fue, a partir de entonces, signo de malos presagios. La versión cristiana de esa superstición está en la Última Cena - trece, con Jesús y sus apóstoles - que concluyó en la tragedia del Gólgota. Así el número 13 cobró una fama negra, de la cual pocas personas pueden dar tanta fe como los hombres de la NASA.
En el proyecto original, la Apolo 13 iba a poner a dos hombres en el hoyo lunar Ibrium, un viejo cráter abierto por un meteorito que, curiosamente, tiene 13 kilómetros de diámetro. Pero 13 días antes del lanzamiento, una presunta epidemia de rubéola afectó a 13 astronautas, lo que obligó a reemplazar a Thomas Mattingly, el piloto de la Cápsula Odisea.
Trece días después de ese reemplazo se dieron cuenta que todo había sido un error y que Mattingly no estaba afectado. Pero John Swigert ya había ocupado su lugar junto a James Novell, comandante de la misión, y a Fred Halse, piloto del módulo lunar.
Siempre el 13
El lanzamiento se produjo a las 13:13 (1.13 p.m.), una hora no prevista. Ya en el espacio, Swigert advirtió que había olvidado una cartilla con 13 puntos vitales de su plan de vuelo. Ese insólito episodio obligó a cancelar un experimento fotográfico de 13 secuencias.
Y el día 13, en mitad del viaje, dos interruptores automáticos entraron en cortocircuito e hicieron estallar un tanque de oxígeno, algo que en teoría no podía suceder. Los astronautas notaron que el oxígeno líquido escapaba del módulo 13 segundos después.
La única esperanza de salvarse era continuar hasta la Luna, girar por detrás de ella y aprovechar su fuerza de gravedad para el regreso. Una posibilidad remota, ya que debían recurrir a la energía del módulo alunizador Acuario. La nave de comando mantenía sólo una reserva mínima de fuerza y calor.
Esa escasa provisión debía ser atesorada para la travesía final por la atmósfera que, casualmente, debía durar 13 minutos. A 10.300 kilómetros de la superficie lunar fue encendido el motor del modulo y el frío convirtió en un tormento el viaje de regreso.
La nave irrumpió en la atmósfera a 39.390 kilómetros por hora y se calentó hasta los 2.800 grados centígrados. Cayó en el Pacífico a 980 kilómetros al sudeste de Samoa, y los hombres rana de la marina norteamericana llegaron hasta ella 13 minutos más tarde.
Swigert el hombre de reemplazo cerró trágicamente esta extraña cadena de casualidades con el número 13. murió el 27 de diciembre de 1982, 13 años después de comenzar su adiestramiento en el Programa Apolo.
No vamos a entrar en detalles técnicos o mecánicos, ya que nuestra misión es la de explicar el significado metafísico de los hechos.
Los americanos siempre han visto al Número 13 con tal desconfianza, que llegan a eliminar de los edificios el piso número 13, y en los hoteles las habitaciones que llevan el mismo número.
Sin embargo, diríase que con el Apolo 13 se hizo el esfuerzo de borrar la superstición. Los metafísicos lo polarizamos en el positivo para quitarle las vibraciones negativas que parte del mundo le ha formado, y que flota en la efluvio; y sumamos 1 y 3 igual a 4, que es el número de la estabilidad y la armonía perfecta.
A pesar de que nadie quería que el vuelo Apolo 13 tuviera el menor inconveniente, miles de miles de personas ignorantes de la Ley del Mentalismo, asociaron el fracaso con el número fatídico. Añadiendo a esto el hecho de que en los días anteriores al vuelo, circuló una película sobre una misión espacial que fracasó, que la nave andaba descompuesta e impedida de regresar a la Tierra, y que ni una sola de las personas que vieron la película dejó de pensar, asociar y decretar cuanta barbaridad se le antojó, en conexión con el próximo vuelo espacial. La tónica general fue: "Dígame si esto le sucede al Apolo 13". Lo cual es un reto como para provocar el terror y compartirlo.
El accidente, cualquiera que éste fuera, no podía menos de ocurrir. Fue el cumplimiento de la Ley de Causa y Efecto. A pesar de que la mayoría alegue que fue un tornillo, o un meteorito, o una reacción química en el combustible, todas estas razones no son sino el canal por donde se cumplió la Ley.
Cuando se regó la noticia, todos los metafísicos no pusimos a la obra de corregir y contrarrestar el error, viendo la verdad, y no nos sorprendió que los astronautas dominaran la amenazadora situación y llegaran sanos y salvos. Hasta las olas en el "splash down" se desaparecieron y el mar se puso manso como una piscina.
La ayuda mental que les dimos fue la de recordar que todo, absolutamente todo, está compuesto de siete unidades: cuatro positivas y tres negativas. Afirmando y acentuando esto, se aceleran las vibraciones positivas y la situación se vuelve y presenta su cara bonita, dejando de manifestar su parte negativa. Esta es la manera de "ver" la Verdad que liberta del peligro.
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CUENTO - Los Zapatos
Aquel hombre empezó a preguntarse porqué tenía que seguir andando su camino con aquellos zapatos que, aunque le gustaban, le obligaban a cuidarlos y darles lustre frecuentemente, como si lo importante fuera la belleza de los zapatos y no su utilidad o la razón por la que habían sido fabricados.
Al cabo de una semana ya estaba harto de ellos y pensó que mejor era ir descalzo a someterse a la tiranía de unos zapatos que necesitaban ir limpios y relucientes constantemente, posponiendo cualquier otra consideración incluida la comodidad, pues con todo lo bonito que eran, también eran incómodos para andar el camino.
Así anduvo descalzo unos días, o tal vez fueron meses; el caso es que sus pies empezaron a pedirle con dolor que se pusiera unos zapatos nuevos. Su sorpresa fue grande cuando un día, temprano, al lado le camino, encontró dos zapatos de su número precisamente, pero ¡Oh Desgracia! Los dos del mismo pie.
Como le dolían se los puso y, tratando de acomodar el pie que no era, reanudó la marcha.
Cuando llevaba dos días caminando, se dio cuenta de que volvía a estar en el mismo lugar donde encontró los zapatos, por lo que dedujo que la forma de los mismos le había hecho caminar en círculo. Optó entonces, por quitarse el zapato que no correspondía, y así poder andar en línea recta, pensando que quizás se encontraría con la persona que, supuestamente, llevaba los zapatos que harían pareja con los suyos.
Al cabo de un tiempo divisó a l lejos a alguien que caminaba formando un amplio círculo. Era una mujer que había sufrido los mismos problemas.
Se vieron se hablaron y se dijeron que lo lógico era intercambiar los zapatos para poder seguir su camino.
Estaban en todo de acuerdo menos en qué par de zapatos tenía que llevarse cada uno y, mientras hablaban, caminaban sin darse cuenta, periódicamente, volvían al mismo punto y seguían diciendo que estaban de acuerdo pero ninguno de los dos cedía el zapato al otro pues los dos querían el mismo par.
Aún se les puede ver dando vueltas en el paisaje. Su historia llamó poderosamente la atención y mucha gente se acerca a verles, sentándose dentro del círculo y haciendo apuestas acerca de quién cederá primero y, también, si alguna vez cederán, e incluso si conseguirán romper el círculo vicioso en el que se han metido.
MORALEJA: Si se es consciente de que con un solo zapato se anda derecho pero dolorido, hay que empezar por enseñar al otro a andar con un solo zapato, es decir, a valerse por sí mismo.
Por otra parte, surge la pregunta siguiente como elemento de reflexión: ¿Por qué había dos zapatos del mismo pie? Si el otro también tenía dos zapatos del mismo pie, cabe pensar que fue Él quien dejó los zapatos al borde del camino y, si esto es así, ¿por qué se llevó los dos del mismo pie?¿Acaso tenía por costumbre andar en círculos?

Autora: Alexiis.

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