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jueves, 5 de mayo de 2011

La gran Invocación


Su origen.
La Gran Invocación es un Mantra Solar proyectado para reorientar las energías actuantes en nuestro mundo y preparar las mentes y los corazones de los hombres para el advenimiento de la Nueva Era. En un Concilio planetario celebrado el año 1943, después de una gran crisis, dentro de la Jerarquía y cuando todo parecía que Alemania iba a ganar la guerra, lo cual hubiese significado en aquellos momentos de tensión planetaria el triunfo del mal sobre el bien, estuvieron presentes “unos enviados celestes”, representativos del Poder Cósmico del Gran Señor de nuestro Universo, Quienes llevaban el Mensaje de aliento y de renovada fe en el Bien supremo y la garantía del triunfo de la bondad y de la justicia sobre la maldad y el desorden. La intercesión solar afirmó el poder de Shambala y de la jerarquía y aquel mismo año “... cuando el sol progresaba hacia el Norte”, se tuvo la seguridad de que el mal había sido ya vencido pese a los espectaculares triunfos de Alemania y de sus aliados de Italia y del Japón y que ya nada podía detener la victoria de las “huestes del bien”.
La Gran Invocación, usada por el Cristo por primera vez en junio de 1945, fue dada por El a la humanidad para capacitar al hombre a in­vocar las energías que cambiarían nuestro mundo, y que harían posi­ble el regreso del Cristo y la Jerarquía. Es un mantra dado por el Cristo aunque Él usa una fórmula antigua, compuesta de siete frases místicas en una antigua lengua sacerdotal indescifrable para la humanidad normal. Ha sido traducida por la Jerarquía a términos que podemos usar y comprender. 
Uno de los primeros pilares que patrocinaron la Gran Fraternidad Blanca para la nueva Era fue el diseñó de ese poderosísimo Mantra Solar de potencia superior a la que desarrolló el Padrenuestro en la Era de Piscis, pero de carácter netamente mental y, por tanto, volitivo y preponderantemente invocativo. Si bien este Mantram no se dio a la humanidad hasta el Plenilunio de Géminis por el mes de junio del año 1945, una vez finalizada la guerra y utilizando como canal propicio “el potentísimo y angustioso clamor invocativo de la Humanidad pidiendo ayuda y alivio a tantas tensiones y a tantos sufrimientos pasados”, su poder fue utilizado de inmediato por la Jerarquía, por los Iniciados y por los discípulos mundiales en contacto con aquélla. Uno de estos grandes discípulos, la señora Alice A. Bailey (fundadora de la Escuela Arcana) tuvo el honor de recibir telepáticamente el texto de La Gran Invocación a través de uno de los Grandes Seres allegados a Cristo y a Su obra, el Maestro Djwal Khul, más conocido en nuestros estudios esotéricos bajo el sobrenombre de “El Tibetano”. Este Adepto había trabajado ya en el pasado utilizando Sus portentosos conocimientos acerca de la Vida Cósmica inspirando a la señora H. P. Blavatski, en unión de otros Adeptos como los Maestros Koot Humi y El Morya, la gigantesca obra, cumbre de toda posible sabiduría esotérica, denominada “La Doctrina Secreta”.

Significado.
La Gran Invocación no es una oración, sino un potente mantra, mediante el cual, a través de Sus Representantes, el Buddha, el Cristo y Shambala, son invocadas conscientemente las energías de Dios, por una compren­sión de las ideas de la Invocación y por el propósito de la voluntad. Este es un factor enteramente nuevo, y refleja un enfoque superior.
Lo que interesa evidenciar a través de todos estos comentarios acerca de La Gran Invocación, es la actuación constante de la Gran Ley de Fraternidad que rige en todos los mundos y en todos los Sistemas planetarios dentro del Cosmos Absoluto. Esta Ley de Solidaridad hizo posible La Gran Invocación que al ser recitada oral o mentalmente por muchos seres humanos, pone en vibración ciertos elementos dévicos dentro de los éteres capaces de transformar el mundo en términos de realización. Tales elementos dévicos, de increíble sutilidad, ponen en relación las mentes de los hombres con la mente de Dios a través del Señor Buda, punto iluminado y centro de iluminación dentro de la humanidad.
Cada Era de la humanidad a tenido sus propios Mantras e invocaciones solares que caracterizaron precisamente las exigencias y oportunidades de dicha Era en relación con el Plan o Propósito de la Deidad creadora. En la Era pasada en trance de desaparecer, o Era de Piscis, se dio a la raza de los hombres y a través de Cristo, el Mantra o Invocación conocida como el Padrenuestro. Las cualidades principales de este Mantra, debido a la oportunidad de los tiempos y a las Constelaciones dominantes, así como al estado evolutivo de la humanidad, debían desarrollar la conciencia individual y despertar en los seres humanos el sentido creativo del amor. La Gran Invocación a la que nos referimos en este estudio, recoge aquel sagrado legado histórico y le añade la conciencia de grupo y la cualidad de Síntesis, que es el poder ígneo de la voluntad espiritual más elevada, ejercitada con amor y aplicada con inteligencia.


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